La marca blanca se hace fuerte en los lineales de los supermercados y desplaza a la del fabricante. Es una tendencia mundial que responde al imparable encarecimiento que estĂĄ experimentando la cesta de la compra desde 2021, que ha estrangulado el presupuesto de las familias, a las que la Ășnica salida que les queda es mirar cada cĂ©ntimo que gastan. Un fenĂłmeno que ha convertido a España en el paraĂso europeo de este tipo de enseña, superando por primera vez en la historia al Reino Unido y Alemania, segĂșn señalaba esta semana Javier Campo, presidente de la asociaciĂłn de fabricantes y distribuidores (AECOC), en el congreso que ha reunido al sector en Zaragoza: los productos elaborados para las principales cadenas de supermercados españolas suponen el 44,4% de las ventas del conjunto del gran consumo, segĂșn NIQ (antigua Nielsen), tras aumentar tres puntos sobre el cierre del año pasado y ganar seis respecto al ejercicio prepandemia, explica Patricia Daimiel, directora general de esta consultora para el sur de Europa.
Es una respuesta habitual a los periodos de crisis. JosĂ© Manuel Blanco, director comercial de Productos Frescos de Dia España, calcula que âel consumo de marca propia permite ahorrar un 25% en el presupuesto anual de un hogar españolâ. Ocho de cada 10 consumidores han cambiado sus hĂĄbitos de compra y el 42% busca promociones. Y los fabricantes estĂĄn preocupados porque, aunque el momento inflacionario se supere, la cuota de las marcas de las grandes superficies tradicionalmente nunca vuelve al punto de partida; araña mercado a los sellos industriales, segĂșn Paco Hevia, director corporativo de Galletas GullĂłn. De hecho, ha subido 10 puntos sobre la anterior recesiĂłn. Y, segĂșn el presidente de Promarca, Ignacio Larracoechea, ha rebajado un 25% la presencia de las marcas en los lineales desde 2007, destruyendo 1.800 millones de euros de valor añadido en el mercado interno durante la anterior crisis.
Entre enero y septiembre de 2023 los datos de NIQ sitĂșan el incremento de las ventas de la marca blanca en casi el 16% frente al 7,2% del fabricante, esto en valor, porque en volumen los Ășltimos pierden un 2,4% en contraste con el progreso del 5,2% de las marcas de distribuciĂłn o marcas propias como llaman las cadenas de supermercados a las evolucionadas marcas blancas. AdemĂĄs, los precios de estas Ășltimas suben por encima de las otras: un 14% frente al 12% en lo que va de año, segĂșn Kantar Worldpanel.
Hay categorĂas de productos como el papel higiĂ©nico o del hogar, las conservas vegetales y de pescado, los zumos, los postres lĂĄcteos, los frutos secos o la lejĂa, donde el cliente se decanta por los envases sin logotipo, que representan entre el 60% y el 70% de las ventas totales en las grandes superficies. Lo mismo ocurre con algunos artĂculos frescos, como los procedentes de la avicultura o la comida refrigerada.
LĂder por goleada
Mercadona, grupo lĂder entre los supermercados, domina tambiĂ©n la marca blanca, aunque en este caso lo hace por goleada, acapara el 49% de la tarta mientras que en el sector de la distribuciĂłn en su conjunto controla el 27%. Le sigue Lidl, a una considerable distancia, con el 13,5%; despuĂ©s Carrefour, con el 9,2%, y Dia, con el 6,3%, acorde a los datos de Kantar de septiembre. Su estrategia es clara: intenta ofrecer precio al consumidor vĂa marca propia o a travĂ©s de promociones y ofertas, describe Joan Riera, director de Gran Consumo de la citada consultora, una receta que han copiado todos los competidores del mercado porque Mercadona ha sido la cadena que mĂĄs ha crecido apoyĂĄndose en ella. El 70% del producto de sus lineales es marca de distribuidor, igual que sucede en Lidl y Aldi; en el resto de los supermercados este porcentaje es muy inferior, aprecia la directora de NIQ, si bien crece dos o tres puntos en todos.
Por eso las cadenas mĂĄs marquistas estĂĄn apostando por la marca blanca; algunas, como BM (265 supermercados), acaban de lanzar una marca propia con 1.200 referencias. Intentan evitar que el consumidor cambie de supermercado, que es la Ășltima estrategia de ahorro que utiliza el cliente y la que pone los pelos de punta a los distribuidores, que cambian el surtido para evitarlo. Son ellos quienes deciden cuĂĄles serĂĄn, del millĂłn de referencias que existen en el mercado alimentario español, las 40.000 que se exhibirĂĄn en un determinado hipermercado o las 15.000 de un supermercado grande. Los que tienen la sartĂ©n por el mango, es decir, la prerrogativa de colocar los productos en los lineales, asegura JosĂ© Luis Nueno, profesor de IESE Business School, y los que sitĂșan en el carril rĂĄpido los artĂculos de marca propia antes que las innovaciones de los fabricantes. âY esto es muy feoâ, critica Nueno.
La marca blanca ha evolucionado muchĂsimo desde su nacimiento. Sainsburyâs lanzĂł la suya en 1869, pero no fue hasta los años setenta del pasado siglo cuando se generalizĂł en las grandes superficies francesas y en 1982 fue introducida en España por Carrefour. Entonces eran simples envases blancos en los que lo Ășnico que contaba era el bajo precio (el industrial se liberaba asĂ de los gastos de publicidad y marketing). Los años pasaron y, segĂșn Alcampo, âla apuesta por estos productos que ofrecĂan margen y volumen de venta precisaba de un impulso mĂĄs para el reconocimiento de la sociedad y la salvaguarda de la reputaciĂłnâ, pues entonces no gozaban de tan buena imagen como ahora. La compañĂa francesa incorporĂł en 1999 el nombre y el logo de su matriz, Auchan, a sus artĂculos (hoy tiene 3.860 referencias de marca propia de alimentaciĂłn, droguerĂa y perfumerĂa, casi un 4% mĂĄs que en 2022).
DespuĂ©s, los distribuidores fueron un paso mĂĄs allĂĄ y pusieron nombre a sus propias marcas: Hacendado, Deliplus, Compy y Bosque Verde (Mercadona), Aliada (El Corte InglĂ©s), BontĂ© (Dia), Milbona (Lidl)⊠Pasaron de copiar a los fabricantes a innovar, explica Paco Lorente, profesor de ESIC Business & Marketing School, como ha ocurrido con los huevos fritos precocinados lanzados recientemente por Mercadona (elaborados por Angulas Aguinaga, no han tenido el Ă©xito esperado y han sido retirados del mercado). O como la gama de productos âseniorsâ, cremas producidas por Naturvita cuya textura es de fĂĄcil masticaciĂłn, que ha incorporado Alcampo este año.
Las polĂticas de las grandes superficies respecto a sus fabricantes tambiĂ©n se han ido modificando con el paso del tiempo. En 2018, Mercadona abandonĂł su estrategia de interproveedores (suministradores de sus productos recomendados que solĂan trabajar en exclusiva) para buscar el mejor proveedor especialista para cada producto, pasando asĂ de 115 interproveedores a 3.000 suministradores en los Ășltimos cinco años en sus 1.676 supermercados, explican fuentes de la compañĂa.
Dia apostĂł hace tres años por la renovaciĂłn de su marca de distribuidor, cambiando y mejorando sus recetas, que a menudo son propias, explica JosĂ© Manuel Blanco, y revisĂł todos sus proveedores: hoy cuenta con 1.200, de los cuales algo mĂĄs de la mitad elaboran los artĂculos de sus marcas blancas, que pesan un 54% en sus ventas tras ganar siete puntos desde 2021. No trabajan en exclusiva con ninguno de ellos. âPorque no podemos garantizar a futuro un trabajoâ, dice el ejecutivo. âCambiamos continuamente de proveedoresâ, reconoce Blanco; algunas veces porque se quedan obsoletos, otras porque hay empresas que no estĂĄn preparadas para el crecimiento o simplemente porque la demanda del mercado cambia. O porque otro suministrador ofrece mejores precios.
El gran secreto
Los nombres de los proveedores son el secreto mejor guardado de las cadenas de distribuciĂłn. Ninguna de las seis que lideran el ranking de Kantar ha querido compartir sus primeros suministradores de marcas propias para este artĂculo. Y la mayorĂa de la veintena de industriales contactados tambiĂ©n ha rechazado participar en Ă©l. Falta transparencia. âAunque mĂĄs de la mitad de los consumidores saben que los principales fabricantes de alimentaciĂłn estĂĄn detrĂĄs de las marcas del distribuidor, este es un negocio muy opacoâ, aprecia Joan Riera. Al industrial le resulta muy difĂcil de justificar un precio un 30% o 40% superior por el mismo producto cuando lleva su marca, explican las fuentes consultadas. Un estudio de UGT, citado por un directivo del sector de los supermercados que pide anonimato, señala que, de los 100 primeros fabricantes de alimentaciĂłn del paĂs, 70 producen marca blanca, pero no quieren que se sepa por esta diferencia en los precios.
âLa gran verdad que se oculta al pĂșblico es que no hay diferencia de calidad entre los productos que fabricamos para la marca de distribuciĂłn y para nuestra propia marcaâ, reconoce un directivo de una gran empresa de alimentaciĂłn. âA nosotros nos interesa que la lĂnea estĂ© en funcionamiento mucho tiempo y para conseguirlo cambiamos el envase, no la receta ni el formato del producto, asĂ las lĂneas producen sin pararâ, añade. Con el auge de la marca de distribuciĂłn, agrega este experto, los fabricantes estĂĄn dejando de producir artĂculos bĂĄsicos, que han sido colonizados por la marca de distribuciĂłn. No pueden competir con ellas en precio y van a nichos de productos sofisticados.
âLos industriales no se atreven a salir del armarioâ, critica Fernando Olivares, director de la CĂĄtedra de Marca Corporativa de la Universidad de Alicante y coautor de Marcas negras en la era de la transparencia, donde revelĂł que solo Mercadona y Dia ponen con orgullo en sus envases quiĂ©nes les suministran sus artĂculos de marca blanca (logotipo, razĂłn social y/o nombre de marca comercial). âEl resto de las cadenas negocian ese silencio. En los productos no aparece el nombre de los fabricantes para no quemar su imagenâ, desliza. De ahĂ que el producto del distribuidor âa menudo no tenga trazabilidad, para que no se pueda comparar con el del fabricante, pues no estĂĄn obligados legalmente: pueden aportar los datos del suministrador o del detallistaâ, subraya Lorente. Y como no tienen ese deber practican cierta hipocresĂa: âDesde el punto de vista legal, los fabricantes cumplenâ, señala el presidente de Promarca, que representa a industriales como Pascual, CampofrĂo, Lactalis, Bonduelle, Calvo, Pescanova, que producen marca blanca mientras se quejan de ella.
âAunque no estĂĄ comprobado que el industrial que elabora marca de distribuidor pierda reputaciĂłn o vea disminuir sus ventasâ, sostiene el profesor Olivares, algo que confirma JesĂșs Alfonso, director general de Conservas Cambados, que elabora latas de pescados y mariscos gourmet: âQuerĂamos ganar cuota de mercado con las grandes superficies y no ha perjudicado a nuestra marca en absoluto; no vendemos menos por elloâ, asegura. Su empresa nutre la marca blanca de Alcampo, del Club del Gourmet de El Corte InglĂ©s y de Carrefour, un complemento del 20% al negocio. âSolo la presentaciĂłn del producto es diferente al que comercializo con mi marcaâ, sostiene.
Similar respuesta a la de otro proveedor de Alcampo: Campodulce, firma de Grupo Jorge que comercializa jamones por piezas y loncheados y vende 15 millones de paquetes al año, tres millones con la marca blanca Auchan. Para su director general, Mariano Sanz, los supermercados aportan volumen y âa mayor volumen, menos coste de fabricaciĂłnâ.
El profesor de la Universidad de Alicante sitĂșa a Carrefour como la cadena mĂĄs opaca (el 95% de sus artĂculos identifican al fabricante con un cĂłdigo, âlo cual constituye una prĂĄctica generalizada de poca transparencia hacia el consumidor y uno de los principales rasgos de las marcas blancasâ, señala en su libro. Lidl es la segunda enseña menos transparente de las seis estudiadas (solo el 53% de sus envases recogen la razĂłn social del productor). Eroski y Alcampo estĂĄn en posiciones intermedias.
Existen distintos tipos de fabricantes de marcas blancas, explica JosĂ© Luis Nueno, autor del libro Todo esto es terrible, pero yo estoy bien: los comprometidos con estas enseñas, a las que suministran el grueso de su producciĂłn, como es el caso de la multinacional holandesa Refresco, que en España elabora zumos y bebidas para Mercadona y Lidl. Los industriales que poseen empresas especĂficas dedicadas a la marca de distribuciĂłn, como el caso del Grupo Damm con Font Salem, que tambiĂ©n suministra zumos y refrescos para casi todas las firmas de distribuciĂłn. Y, finalmente, los fabricantes que destinan una parte de sus lĂneas a la marca blanca, que son la mayorĂa. Algunas de estas compañĂas, como Casa Tarradellas, solo hacen marca de distribuciĂłn para Mercadona en una suerte de branding que coloca su logotipo en las pizzas, igual que sucede con Heineken y la cerveza sin alcohol Falke, elaborada en exclusiva para los supermercados de la firma valenciana. Ambas compañĂas han declinado participar en este reportaje.
Aunque muchas empresas de alimentaciĂłn que trabajan para Mercadona provienen de la Ă©poca de los interproveedores, la mayorĂa de ellas han extendido sus tentĂĄculos a otras cadenas de supermercados al perder la exclusividad con el lĂder. La galletera Cerealto Siro es un claro ejemplo. La firma palentina achacĂł en 2021 su mala situaciĂłn financiera, en pĂ©rdidas durante años, al cambio de relaciĂłn comercial con la empresa de Juan Roig, de la que era interproveedora tras realizar fuertes inversiones para abastecerla durante 20 años. Ahora, como proveedora, tendrĂa que reducir el suministro y mejorar su precio. De ahĂ que tambiĂ©n surta de galletas y cereales a Lidl. Su competidora GullĂłn siempre hizo marca blanca para todos o casi todos los supermercados, segĂșn Paco Hevia, que asegura que el crecimiento de la enseña de distribuidor en su empresa ha sido de mĂĄs de tres puntos durante las tensiones inflacionistas.
Tortillas de Palacios
Y asĂ llegamos a que la inmensa mayorĂa de los gazpachos de marca blanca que pueblan los lineales de los supermercados, sean de la enseña que sean, son elaborados por GarcĂa CarriĂłn; las tortillas de patata precocinadas las prepara Grupo Palacios y la cerveza que mĂĄs se prodiga la suele suministrar Font Salem. Vicky Foods tambiĂ©n repite con sus productos de panaderĂa y bollerĂa en la mayorĂa de las cadenas, lo mismo que sucede con las confituras Helios, las legumbres Luengo o las carnes de pavo y fiambres del grupo El Pozo (Grupo Fuertes). Otro ejemplo mĂĄs es Sovena, que dejĂł de ser proveedora Ășnica de aceite de oliva de Mercadona, y tambiĂ©n trabaja para El Corte InglĂ©s, Dia, Carrefour y Condis, y ademĂĄs continĂșa como suministrador de referencia de la valenciana en aceite de girasol y semillas, que comercializa en al menos los Ășltimos tres supermercados citados, de acuerdo con un estudio de UGT.
Entre los proveedores de Mercadona, ademĂĄs de los mencionados, destacan Incarlopsa, suministrador de derivados cĂĄrnicos y jamones; el grupo pesquero Profand; Jealsa, la primera conservera de pescado nacional; Importaco, de frutos secos; Huevos GuillĂ©n, que vende el 67% de su producciĂłn a la cadena valenciana; Entrepinares, elaboradora vallisoletana de quesos; Iparlat surte de leche, batidos y demĂĄs derivados lĂĄcteos a la compañĂa, como tambiĂ©n hace la cooperativa cordobesa Covap desde hace 20 años. Su director del negocio lĂĄcteo, Manuel Blanco, reconoce que, pese a las tensiones de los costes de los Ășltimos dos años, su relaciĂłn con Mercadona no ha cambiado y es un ejemplo de coinnovaciĂłn.
Es muy habitual que proveedores de Carrefour lo sean de Dia y también de Alcampo. El origen francés parece que marca la diferencia. Por ejemplo, nutren sus lineales de conservas de pescado con Frinsa del Noroeste e Ignacio Gonzålez Montes; compran buena parte de sus aceites a Acesur, propietarios de las marcas Coosur y Guillén; sus leches a la también gala Lactalis; Dia y Auchan adquieren sus carnes de pollo a Uvesa en tanto que Carrefour lo hace a Coren. Las alemanas Lidl y Aldi coinciden también con bastantes de sus suministradores: compran a Conservas Garavilla, propietaria de las marcas Isabel y Cuca, buena parte de sus latas, igual que al Grupo Conservas Dani, mås extendido entre los detallistas. Y sus aceites se los proveen la Cooperativa Jaencoop y Aceites Maeva.
La marca propia y los productos frescos son, a decir de los expertos consultados, los atributos que hacen la diferencia en el consumo. Con unos precios de los alimentos subiendo a ritmos superiores al 10%, los supermercados se la juegan al elegir las referencias que llenarĂĄn sus estanterĂas. Y, mientras, las empresas de alimentaciĂłn cubren en silencio con la marca de distribuciĂłn la inferioridad de condiciones en la que las ponen las tiendas en sus lineales. Y la vida sigue.

Marcas negras: la otra cara de la moneda
Las marcas blancas son conocidas por el comĂșn de los mortales. Gozan de mucha popularidad entre los consumidores, sobre todo en momentos en los que los precios presionan en la cesta de la compra como ahora. No sucede lo mismo con las denominadas marcas negras, surgidas en contraposiciĂłn a las anteriores. Fernando Olivares, profesor de ComunicaciĂłn de la Universidad de Alicante, describe en el libro Marcas negras en la era de la transparencia, que ha dirigido, una tendencia global creciente que consiste en que los fabricantes lĂderes, con tal de arañar hasta el Ășltimo cĂ©ntimo de margen comercial o de reducir sus costes a la mĂnima expresiĂłn, subcontratan la producciĂłn de sus artĂculos a terceros sin informar de ello al consumidor. La opacidad es el valor mĂĄs claro que comparten marcas blancas y negras, asegura. âLo peliagudo es que se presentan en sociedad y en los lineales como si fabricasen ellasâ, escribe, un comportamiento que cree poco Ă©tico.
Algunos ejemplos son el del industrial belga Incopack (de The Dairy Food Group), que produce las marcas de yogures Vitalinea y las natillas Danette de Danone, multinacional francesa que tambiĂ©n encarga sus aguas de sabores Font Vella a la italiana San Benedetto. El del grupo sevillano PersĂĄn, que fabrica y vende detergentes y productos de limpieza tanto para marcas blancas (desde Mercadona a Lidl, pasando por Aldi o por Amazon) como para marcas negras (Skip y Mimosin para Univeler y Somat para Henkel), similar a Igepak en higiene personal y perfumerĂa (elabora fragancias para Adidas y Playboy). QueserĂa Menorquina produce los Tranchettes de Mondelez y Briseis el gel Magno de La Toja y el desodorante Fa de Schwarzkopf Henkel.Â
âTambiĂ©n es el caso de los helados de NestlĂ©, que el consumidor cree que los fabrica ella, pero noâ, señala Paco Lorente, profesor de Marketing de ESIC. Tanto la multinacional suiza como Danone (ninguna ha querido participar en este reportaje) producen marca blanca y subcontratan parte de su propia producciĂłn a terceros. Una prĂĄctica muy extendida y perfectamente lĂcita, segĂșn el presidente de Promarca, Ignacio Larracoechea.
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